Crónicas de la travesía de nado del CNSI

Dos nadadores del Club comparten la experiencia de participar en la travesía de nado en el Río de la Plata

El sábado 16 de octubre nos encontramos a las 7.00 am en el Club Náutico de San Isidro con Julieta O´Connor  y su gente para participar de la Travesía de la Rosa, organizada con el fin de concientizar a las mujeres en la prevención del cáncer de mamas. 
 
La travesía de nado que une los clubes CNSI y CUBA Núñez consta de aproximadamente 11 km. 
 
Realmente no teníamos mucha idea sobre cómo nos íbamos a organizar entre nosotros dos para encarar la travesía. Solo sabíamos que nadaríamos entre amigos, en un pelotón de cinco personas, respetando los ritmos de cada uno y no dejando a nadie atrás. Por nuestra seguridad, teníamos que mantenernos lo mas juntos posible durante toda la travesía. Esta sencilla norma, genera una camaradería lindísima dentro del agua.
 
Todo fue rápido entre las 7.00 y las 8.00, horario en el que salimos. En ese tiempo vimos que el sol se levantaba radiante, el cielo se ponía cada vez más azul y limpio. Y nuestro Río de la Plata, estaba planchado, cálido y bellísimo. Con una corriente fuerte y amable que nos daría el empujón que necesitábamos para darnos cuenta de que ese día las condiciones estaban dadas para que los cinco intentáramos llegar hasta el final juntos. 
 
En el espléndido Río de la Plata, con su corriente que nos empujaba, el aliento de nuestros compañeros que desde la lancha nos hidrataban, Lucas Rivet que nos acompañaba nadando, la gente de PNA que fiscalizaba y los amigos kayakistas del CNSI que, remando a la par, nos marcaban el rumbo, fuimos alcanzando el objetivo que, recién casi al final supimos, era completar la Travesía de la Rosa con sus casi 11 kilómetros.
 
La llegada fue maravillosa, el Tenax II del CNSI estaba esperándonos a mitad de río a la altura de CUBA Núñez. En el último tramo el río estaba un poco movido, el cansancio y el frío hacían más difícil mantenernos juntos y ubicarnos; ya cansados y con ganas de llegar la bocina del Tenax II empezó a sonar. Un sonido que en ese momento se sintió como un gran buque. Y ahí estaban todos saltando y gritándonos “¡llegaron!” 
 
El haberlo terminado fue parte de las circunstancias. Lo esencial fue el conjunto de voluntades y bondades humanas que se unieron para hacer de la Travesía de la Rosa una experiencia fantástica.
 
¡Gracias Amigos!
 
Pepe Campagnoli y Celi del Pino.
 

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