Una mañana de una gira de rugby

Gira de la M13

El sol pega de costado sobre la casa despintada, las sillas alineadas contra la pared nos dejan a todos mirando al frente. La señora es tan robusta como generosa, su mano temblorosa nos acerca un mate que por cierto está muy rico. Nosotros agradecemos y compartimos el momento contando anécdotas y riéndonos ruidosamente de alguna ocurrencia, ella se acerca y hace un chiste, se suman otros colaboradores y personas del lugar, de repente estamos hablando entre todos y el mate amplía su ronda.
 
Me paro y doy unos pasos levantando tierra, un remolino de viento provoca que me tape los ojos, al descubrirme veo pasar a mi hijo Tomi de 13 años, concentrado en algo que está haciendo con una sonrisa cómplice de oreja a oreja, al instante comprendo que está jugando a las escondidas con tres amigos y tres chiquitos que no llegan a sumar su edad entre todos, hace que no los ve y el menor de todos grita “¡¡pica!!” con todas sus fuerzas en el banco que hace de casa, los más grandes festejan aplaudiendo.
 
Ya todas las bolsas de ropa, electrodomésticos y hasta una cama que trajimos desde Buenos Aires en la camioneta de Franco, y que juntamos durante meses, están guardados bajo llave en la parroquia; sólo sabemos que es una Iglesia porque una parte de esa misma casona tiene una cruz y una leyenda: “Capilla Nuestra Señora de Lourdes”.
 
Sigo avanzando y me aparto de la casa, a lo lejos veo un grupo jugando una tocata, chicos de todas las edades corren mezclados y literalmente se “matan de risa”; imagino dónde ubicaría el alambrado del predio, delimito los espacios con mi imaginación.
Mientras pienso esto se me acerca otro de los nuestros, con una remera agujereada con un “Vamos que vamos” estampado que hoy significa algo distinto… o quizás no, y al pasar me dice: “gracias por los guantes, mirá lo que es esto” y me muestra un vidrio puntiagudo y filoso que por el resto de etiqueta que lleva pegado deduzco que perteneció a una botella de fernet; lógico pienso, estamos en Córdoba. Sólo al levantar la vista vuelvo a la realidad, los postes en forma de “H” que se recortan contra el perfecto y encandilante sol de la mañana me recuerdan que ese suelo en el que hasta recién había un vidrio verde y enorme increíblemente es una cancha, que esa casa que también es Iglesia y comedor además es un club: “Lourdes Rugby Club" y que estamos en este lugar por una Gira de de la M13 de CUBA.
 
 
Viajamos toda la noche desde Buenos Aires y la primera parada de nuestra gira es acá, bajando de los micros y haciendo un pasamanos interminable hasta la puerta con donaciones que pasan
de mano en mano hasta llegar a su destino sin intermediarios.
Luego repartimos rodillos entre nosotros para pintar el muro del fondo de colores y los postes de las canchas de blanco, nos dividimos en equipos y también ayudamos a limpiar las dos canchas sin pasto, repletas de todo tipo de porquerías. Otros chicos de CUBA enseñan algo de rugby y juegan.
Todos ayudan, disfrutan la entrega, emociona verlos. Compartimos un desayuno con la gente del lugar y escuchamos sus realidades; aprendemos de su vocación de trabajo, de su capacidad de no rendirse y de una simpleza que nos cachetea el alma.
 
 
Facu Migliore fue quien, como responsable de la división, nos convenció desde principio de año que la Actividad Solidaria era "lo mejor de una gira”; muchos no lo creímos en un primer
momento.
Fue él con su experiencia de haberlo hecho en innumerables giras anteriores y Gustavo Combes que "jugaba de local" en Córdoba , quienes fueron delineando nuestra actividad en el
"Lourdes Rugby Club" del  Barrio Argüello, un espacio deportivo en el medio de las carencias más grandes, un espacio creado por un puñado de soñadores que creyeron en el rugby como
una herramienta de educación y superación. Finalmente todos nos convencimos y  fuimos hablando con los chicos y sumando a nuestras familias a colaborar durante el año, involucrándonos en
la historia del lugar y organizando las donaciones.
 
 
Hablamos con los chicos durante todo el año de los valores de nuestro deporte y en particular de nuestro Club; de la amistad, de la humildad, del servicio, del trabajo en equipo, dentro y fuera
de una cancha.
Hablamos de lo que significa ser un equipo siempre y para siempre, un equipo para la vida que unido será más que la suma de sus partes jugando un deporte o haciendo lo que sea.
Y esta mañana todo eso lo vivenciamos como nunca antes, hoy entendimos todo, les juro que entendimos todo. Es la mañana de la M13 técnicamente  “con menos rugby del año" y a la vez
la mañana con más rugby del año, entendiendo a este deporte como una herramienta para ser mejores.
Es la mañana en la que por un rato no tenemos casi nada y sin embargo lo tenemos todo. 
 
 
Las actividades planificadas van llegando a su fin.
Improvisamos una ronda frente a la vieja casona e intercambiamos presentes y camisetas con los responsables del “Lourdes Rugby Club".
Nos hablan de lo que significa la visita de CUBA para ellos, les entregamos una plaqueta del Club a los voluntarios del lugar, algunos de ellos son jugadores de Tala, y se conmueven: “nuestra primer plaqueta” dicen.
Pero mucho más emocionante resulta el momento en el que con unas sentidas palabras les entregamos nuestra bolsa de pelotas de rugby que usamos todo el año, “cuídenlas, ahora son de ustedes, vamos a volver a jugar juntos con ellas”. Junior, que apenas se despega poco más de un metro del suelo, no puede creerlo y abraza su pelota como un peluche.
Todos aplaudimos, los chicos y los grandes nos despedimos abrazándonos con la promesa de volver a vernos, algunos chiquitos del lugar lloran y nos piden que no nos vayamos.
También nosotros nos vamos con un nudo en la garganta.
 
 
Nos subimos a los micros y volvemos a nuestra realidad.
Es viernes al mediodía de un día caluroso y radiante, nuestro cronograma de gira sigue según lo planeado.
Todavía falta ir a la tarde a visitar una estancia, tener la experiencia de compartir el minuto a minuto de la gira “on-line” con los padres por las redes sociales por primera vez, comer una picada con embutidos cordobeses y pasar la tarde en el río, jugar con el Jockey de Córdoba mañana, compartir partidos de fútbol, asados y divertirnos como siempre, para luego antes de volver a casa hacer un gran cierre hablando de lo que significó nuestra acción solidaria, agradecer nuestras oportunidades y dimensionar la responsabilidad que ellas nos generan. Pero todos, absolutamente todos los que vemos como "Lourdes Rugby Club” se va achicando en la ventanilla de nuestro micro estamos colmados y felices, y sabemos que lo mejor de la gira acaba de suceder recién… Facu tenía razón.
 
Alejo Martínez Borque

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