Torneo Interno: Reencuentro infartante

Luego de un año sin verse volvieron a enfrentarse: Matador vs Gigante. El clásico que reúne a todo el pueblo de "cubafa" y que nunca defrauda, volvió a cumplir con el espectáculo.

La espera valió la pena. Tras un año sin vivirlo se volvieron a cruzar. Ese duelo que reúne a una gran cantidad de público en la sede de fátima, otra vez, erizándonos la piel. Domingo por la tarde y en el fondo chocan por fin, tras larga espera.
 
Un hincha de fútbol cualquiera se sienta en el sillón a ver el clásico. Juegan San Lorenzo y River. Eso queda para otra crónica. Aquí vengo a hablarles de otro clásico: el de mi casa, mi gente, mi  religión. Cubafa es espectador de uno de los enfrentamientos más apasionantes de la burbuja: MATADOR vs GIGANTE.
 
¡Cómo esperamos este domingo! Todos al tanto de que a las 15:30 hay que estar en el fondo. Nadie llega tarde. Se siente en el ambiente que se está por jugar un partido que vale más que tres puntos. Porque en esa cancha somos todos conocidos. Familia, amigos, compañeros, conocidos, quizá hasta rivales y en el peor de los casos enemigos, pero nos conocemos todos. Y nadie quiere perder en ese contexto. En su casa. Ante su pueblo.
 
Por un lado "El Mata", dirigido por Claudio Larramendi. Por el otro, "El Gigante", al mando de Jorge Muñoz. Los de Larra llegan un par de puntos arriba que los de Muñoz, pero aquí eso pierde valor. 90 minutos y punto.
 
La aparentemente interminable espera llega a su fin. Arranca el duelo. El Matador vestido de blanco, el Gigante con la azul. Primer tiempo friccionado. Como era de esperar, la tensión influye en ambos y no aparece gran juego. Primer tiempo chato, poco para rescatar: 0-0.
 
Si algún espectador se fue en el entretiempo, aún debe estar lamentándose.
 
Vuelven las selecciones para un segundo tiempo que es para el infarto. Rondando los 15 minutos se abre el marcador. Mateo "Chele" Murtagh engancha de izquierda hacia adentro y la acomoda en el segundo palo. Delirio matador. 1-0. Pasan un par de minutos y vuelve a pegar. Desborda Dondiz y coloca un centro casi tan perfecto como el posterior cabezazo de "Lío" Landaburu al segundo palo, pica y entra. Nada que hacer para el arquero rival. 2-0 y nuevo grito matador. Allí se empieza a rumorear entre la hinchada. Comentarios de una tal paternidad de los de Larra sobre el Gigante. La gente suele hablar de más. Real o no esta paternidad, la gente se suele apurar a la hora de hablar. 
 
Pasando los 25 minutos el partido empieza a ser otro. Quien se encuentra por debajo en el marcador sale a buscar. El segundo grito más fuerte de la tarde sin dudas está por llegar. No es el grito de gol sino el de "Uu". Sucede tras una bolea de fuera del área del mediocampista Nacho Balparda que se estrella en el travesaño y pica afuera. El Gigante se lamenta. Pero avisa.
 
Va bajando el sol y llega el corner que le da vida. Nadie despeja y llega el descuento de los de azul. La acomoda contra el palo y pone el 1-2. Viven. Larra aprovecha para meter a una promesa del fútbol: Gregorio Tanco, actual jugador de inferiores de Ferro. Ingresa y se posiciona en el área rival. Un remate fuerte que podría haber sido el cierre del duelo. Tapa bien Gomez Nardo. Sigue vivo. El juez agrega 4 más. Sinceramente no pareciera que alguien se haya ido en el entretiempo, hay una multitud presenciando la agonía del partido. Falta un minuto y el delantero de gigante recibe una falta a metros del área. 
 
Párrafo aparte para el desenlace. El primero en darse cuenta de lo que está por ocurrir es el ya reemplazado Manuel Anner, quien festeja el tiro libre con locura, gritándolo casi como un gol. En su sonrisa ya sabía el final de la película. "Son amargos" gritan desde afuera. La gente de pie. Gritos de todos lados. Nerviosismo y más tensión que en toda la jornada.
 
Ojos bien abiertos. Germán Suva, el más calmo de todos, con el tiempo cumplido acomoda la pelota . El "Lobo". Suena el silbato y ese segundo de silencio posterior paga por el grito eufórico y descontrolado del gigante. El Lobo empata el juego en la última. Tiro seco y fuerte al palo del arquero. 2-2.
 
Se lamenta todo el Mata y el Gigante festeja algo que parecía imposible.
 
Saca el matador y suena el pitaso final. Empate dramático y emocionante. Una vez más demostraron que este clásico no decepciona. Tras un 2016 sin clásico, volvieron con todo. Ambos fueron a ganar, quizá el desarrollo deja contento al gigante y amargado al matador. Pero si de emociones hablamos, el público se va más que satisfecho y, sin dudas, esperando la revancha en el segundo semestre.
 
Por Felipe Pollitzer

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