100 años de CUBA en Villa: festejos de hockey y rugby a pleno

12 de mayo de 2018: un día que para todos nosotros pareció tener 36 horas... intenso, alegre, un día en el que todos pudimos disfrutar festejando estos 100 años de CUBA. Un día lleno de momentos de esos que quedan para siempre en el corazón de chicos y grandes!

 
Ya desde el viernes 11 a la mañana, el saludo oficial en Villa era : Feliz Cumpleaños, beso y abrazo, y varios lagrimones. Había parado de llover, recorridas varias: las canchas, la carpa, el quincho, los caminos y hasta los globos; cada uno de comisión de sede se daba una vuelta y reportaba. El intendente, el personal de mantenimiento y los empleados , todos iban y venían sin parar. El morrón y la cebolla empezó a picarse desde el mediodía, y el Rincón del Ex se convirtió en el centro culinario rodeado de opinólogos.
 
Un festejo no sólo de CUBA, sino de numerosos clubes como SIC, CASI, Belgrano,  Pueyrredón,  La Plata,  Alumni y muchos más, que se hicieron presentes para compartir la alegría. Abrazos, reencuentros y un historial juntos: en las canchas de rugby y de hockey;  como locales o visitantes, lo más importante, como siempre,  es celebrar la camaradería y los momentos vividos.
 
Mil doscientos infantiles de rugby entrenaron en el anexo, disfrutando del barro en su mejor momento, se divirtieron como nunca, compartieron el tercer tiempo y los trucos de Pablo Pinto, el mago distinto. Hockey convocó a sus casi 700 jugadoras y familias, por lo que la sede se fue tiñendo de azul y negro. Lookeadas con cintas en el pelo y la cara pintada, se fueron distribuyendo en juegos y stands de todo tipo: metiendo goles, jugando en equipo, poniendo su mano en la bandera Centenario, haciendo hinchada o ayudando a hacer la enorme chocotorta. "Ya estamos cancheras para armar el 100!!" se escuchaba decir a las expertas niñas mientras que el dron filmaba la escena. Y como en todos los cumpleaños, el cierre fue cantando con velitas y bengalas en la torta gigante. Por supuesto, no faltaron los tres deseos del día... Amistad, Deporte y Valores!  Ahí estaban todas: las pioneras que usaban túnica de uniforme, las verduritas, las que jugaban apasionadamente, las goleadoras, las que paseaban la cancha, las que iban por el tercer tiempo: en fin, jugadoras con todas sus variables, muchas con sus hijas.   
 
Las pre y la inter de rugby jugaron sus partidos en fecha, mientras los espectadores adultos ya lucían sus camisetas. El dress code del día era jeans y camiseta: la que usaste/ la que tengas/ la que te entre (esto último dio dificultades a más de uno/a). A las 14.30 se convocó a todos a las tribunas de la Apraiz. Evento conducido por Rulo Taquini y Marcocho Ortiz de Rosas desde la cancha. La banda Banda Militar Ituzaingó del Regimiento 1 de Artllería se hizo presente para abrir la tarde de rugby: entró en la cancha cortando el aire con esa irremplazable combinación sonora de colores y tambores. Y casi sin respiro, se escuchaba llegar a los infantiles de rugby que venían en caravana desde el Anexo cantando canciones de la 4B, que entraron a desfilar acompañados de veteranos, leyendas varias, con camisetas grises de gastadas se combinaban con los más chicos correteando, entre el centenario y le emoción de pisar la Apraiz. Padres e hijos, abuelos y nietos, padrinos, tíos y sobrinos: reunidos bajo la misma pasión: CUBA.
 
Punto y aparte merece el himno nacional a cargo de la Banda, coreando por la tribuna desbordada de socios y asociadas, amigos y compañeros de ruta. Lágrimas contenidas y el pecho acurrucado de tanta, tantísima emoción. 100 años, y la primera división entraba una vez más a la cancha, esta vez con un poco más de bulla.
 
Bajo el sol de mayo, terminada la ceremonia se juega el partido con San Martín. Y para cerrar un rogel XXL, en el medio de la cancha para soplar las velitas todos juntos y finalmente decir a coro: ¡Que los Cumplas Feliz CUBA, muy Feliz! Mientras la torta se cortaba, ya largaba el Rincón del Ex las bondiolas y el tercer tiempo en el quincho de rugby: para todos los cubanos y los amigos de otros clubes. Para chicos y grandes, música, charlas y un rato con amigos. Porque el 12 de mayo en la Villa no faltaba nadie. Los de hoy, los de ayer y los de siempre, dentro y fuera de la cancha: esto reflejo una vez más que el legado del espíritu de camaradería y los valores del deporte insignia del club siguen intactos.
 
Caía el sol, algunos se iban y otros recién llegaban. Cada uno a su ritmo. Se armó la fiesta, ya y los primeros osados despuntaron los ritmos latinos, y se sumaban camadas. Los más grandes empezamos la retirada, el día fue largo, y coparon la parada los millenials: para ellos apenas empezaba la noche.  
 
En fin, de 1 a 7 de la mañana les debemos el capítulo: ya era de día cuando volvieron los más jóvenes a sus casas. La historia se repite, la pasión permanece y la segunda casa es la misma para todos. Por 100 años más de festejos con amigos de CUBA con otros clubes, y porque siempre haya una generación más que resista los terceros tiempos hasta que salga el sol.  
 
 
 

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